miércoles

Han pasado cinco días y vaya donde vaya, lea lo que lea, escuche lo que escuche, siempre aparece lo mismo. Como si estuviese escrito en el cielo, como si el viento me lo susurrase constantemente al oído, como si la televisión fuese la pantalla del ordenador. Sólo a ratos, que no duran mucho, pienso que soy una sentimental. Nadie en su sano juicio puede emocionarse de tal manera por una conversación virtual con alguien que quizá no es como dice, pero durante la hora que estuvimos charlando tuve una de las sensaciones más placenteras de mi vida. Quizá me esté enamorando. Me da vergüenza incluso pensarlo, pero ya se me ha cruzado varias veces la idea por la cabeza. Es algo tan absurdo como fascinante. Sólo he hablado una hora con un desconocido y llevo cinco días como un vegetal, analizando las frases que recuerdo con la pulcritud de un cirujano. Busco dobles, triples y hasta cuádruples sentidos. De vez en cuando trato de frenarme, de ponerme aunque sea un obstáculo a mí misma para no seguir dando vueltas en torno a lo que quizá no sean más que tonterías que mis ilusiones disfrazan de secretas declaraciones de amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario