Temo encontrarte y que no me reconozcas. He pasado años creyendo que no existes, ignorando tu nombre, cerrándote los espacios. Pero alguien me ha hablado de ti. Nunca he creído en cuentos, el papel de princesa no me queda bien. Apenas una bruja con su escoba. Bastó un murmullo para anudarte ciego a mi garganta. Ahora todas las cosas del mundo me hablan de ti. La otra noche te soñé, tu aroma era suave y tenías un lunar cerca del cuello. No pude ver tu rostro. Tus brazos me sostenían fuerte, se me llenaban los huesos de espuma. Luego desperté y hacía frío. Mi cuerpo permaneció quieto entre las sábanas. Entonces se me hizo imposible regresar..
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