Si un día es un favor al día siguiente es una obligación.
Y no encuentras límite en la bondad, sólo que día tras
día eres un fantasma preso de tus miedos.
Oblígate a despertar de este mundo que nadie quiere ver
y el que es tan fácil soñar modificando completamente.
No tapes tu oídos y repitas por dentro lo que quieres oir
porque no lo oirás más que dentro de tu ser.
Escóndete y huye de lo gris pero echándole cara, porque
el mal tiempo siempre estará. Y tú no lo quieres ver.
Y deja de añorar al sol pensando en su regreso porque
una vez que se ha ido existe un cielo que no permite
que vuelva a tí.
Porque todo serán recuerdos y nadie vendrá a ver como
duermes entre peluches. Nadie acariciará tu cara
y el beso de la frente no será nunca más suyo.
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